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Las andanzas de Rockefeller en Paraguay
by Luis Agüero Wagner Sunday, May. 04, 2008 at 8:55 AM
lautaro_l@hotmail.com (email address validated)

Poco antes de las elecciones generales en Paraguay en las que resultó electo el obispo Fernando Lugo, el heredero del imperio petrolero fundado por John Davison Rockefeller en 1870, la Standard Oil Company, realizó una enigmática visita a Asunción.




Lo hizo para reunirse con el político y empresario Conrado Pappalardo, célebre por su participación proveyendo pasaportes a terroristas en la más audaz acción del Operativo Cóndor, el asesinato con bomba de Orlando Letelier en Washington, en 1976.
Miembros de The Americas Society, Pappalardo y Rockefeller mantuvieron reuniones públicas y hasta se fotografiaron para la prensa, renovando antiguos vínculos de familia con Paraguay que se presume hoy están relacionados con el potencial hidroeléctrico paraguayo y eventuales privatizaciones. La periodista argentina Stella Calloni incluso asocia en su libro “Los años del Lobo” al empresario petrolero, Kissinger y Bush con el afán de privatizar que habría derivado en el asesinato del vicepresidente paraguayo Luis María Argaña en marzo de 1999.
Pocos años antes, durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy, Pappalardo había sido el ideólogo de un homenaje del estado paraguayo a Rockefeller en el que fue condecorado por sus “servicios” al Paraguay, méritos que no está demás rememorar.
Las andanzas de los Rockefeller en Paraguay tienen historias que se remontan a la década de 1930, cuando la empresa petrolera incitó al presidente boliviano Daniel Salamanca para que se lanzara a una aventura bélica contra el Paraguay por el petróleo del Chaco Boreal. Paraguay y Bolivia, países miserables y expoliados, sangraron por las venas de sus soldados que imprevistamente fueron lanzados a pelear por tierra sin tener tierra. La guerra de soldados descalzos, que el escritor boliviano Augusto Céspedes tildó de simiesco ensayo imperialista, la ganó el Paraguay en los campos de batalla pero la perdería en las negociaciones de paz.
La participación de la empresa de Rockefeller fue denunciada en el Congreso norteamericano por el Senador norteamericano Huey Long, quien encendidos discursos en plena guerra, en mayo y junio de 1934, acusó a la Standard Oil de pagar al ejército boliviano para invadir territorio que los mismos Estados Unidos habían fallado en una mediación del presidente Rutherford Hayes como perteneciente al Paraguay. Poco después de realizar sus enérgicas denuncias, Long caía abatido por las balas en un episodio que inspiró a Robert Penn Warren su laureada novela “Todos los hombres del Rey”.
El empresario petrolero Spruille Braden, agente de Rockefeller, presidió las negociaciones que terminaron el 9 de julio de 1938 y conservaron para Bolivia y la Standard Oil Company más de cincuenta mil kilómetros cuadrados de territorio petrolífero que se encontraban en poder de las tropas paraguayas.
Con la adscripción de Paraguay a la órbita de Washington las visitas de Rockefeller a este país sudamericano se hicieron frecuentes, y en una oportunidad durante el año 1969, incluso lo hizo como vice- presidente de Richard Nixon.
Los estudiantes paraguayos manifestaron en aquella oportunidad su indignación ante un representante de la dinastía sindicada como responsable de la guerra del Chaco, que fue a su vez reprimida con gases lacrimógenos proveídos por el Pentágono. Un estudiante que recogió un cartucho en la oportunidad tomó nota de lo que la etiqueta del mismo rezaba: “Contents. One(1) nº206 Federal Spedeheat. Tear Gas (CN) proyectile. Federal Laboratorios. Inc. Saltsburg, Penna, USA. Made in USA”.

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